Entre los dedos de las patas de los gatos se encuentran unas glándulas que se activan cuando el animal saca las uñas; la secreción de estas glándulas junto con el sudor del animal impregnan la superficie arañada. Esta mezcla de olores junto con la marca visual que durará bastante tiempo es una de las formas de marcaje de territorio por parte del gato; además, les gusta repetirlas con regularidad en el mismo sitio, para que las marcas sean muy visibles. Con esta acción también aprovechan para afilarse las uñas: al arañar se desprenden las capas córneas más viejas.
Este tipo de comportamientos supone, para la mayoría de los gatos, parte de la rutina al despertarse; por ello, deberíamos de colocar su “árbol para arañar” cerca del lugar donde el gato acostumbra para dormir.
A veces, los gatos no se conforman con estos arañadores o árboles para trepar, y siguen arañando otros objetos para marcarlos. Es útil, en estos casos, emplear un spray de feromonas (se venden en tiendas de animales); estas sustancias son similares a las que segregan los gatos cuando se frotan con un congénere o contra un objeto: debido a que los gatos siempre suelen marcar un lugar del mismo modo, dejará de afilarse las uñas en el mueble.






