Esos ojos dulces, esos gemidos, esa carita de pena,… realmente no buscan afecto, ¡buscan comida! Y ten claro que si picas no volverás a disfrutar de una comida tranquila. Además, como bien sabes, lo mejor para él es alimento seco, balanceado y pensado para sus necesidades nutricionales. A veces podemos pensar que nuestras sobras pueden ser buenas también para él, pero nada más lejos de la realidad, puedes provocarle serios trastornos digestivos y hacerle mucho daño. Por algo todos los veterinarios y criadores recomiendan este tipo de comida. Sé firme desde el principio y aprenderá que esa comida no es para él. Además un perro siempre pidiendo puede ponernos en más de una situación comprometida con las visitas. En casos extremos, sácale aíslale y así sabrá que si no pide comida podrá estar con el resto de la familia. Y sobre todo, si a pesar de esto sigues pensando en darle algo muy de vez en cuando, entérate bien si es bueno para tu mascota y pónselo en su comedero cuando no estés comiendo ni en la mesa.






