El pelo es la primera capa de protección de la piel, por tanto los cuidados que debemos aplicar a nuestro perro son algo diferentes que en invierno: su salud puede verse afectada a causa del sol y del calor.
La longitud del pelo es uno de los factores importantes en la época de más calor. El sol puede provocar quemaduras o irritaciones en la piel, por lo que nunca se ha de hacer un corte en exceso en esta época, pero sí apurar un poco más en el caso de viajar al campo o zonas rurales (para prevenir problemas con pulgas y garrapatas). Especial atención para las almohadillas plantares, que deben estar libres de pelo ya que dificultan localizar objetos extraños que puedan clavarse (como es el caso de las espigas).
Los cepillados deben ser más concienzudos y constantes: evitaremos la formación de nudos que hacen que la piel no se airee y pueda sufrir alteraciones.
En cuanto al lavado, en verano nuestras mascotas también pasan más horas al aire libre, por lo que necesitan medidas higiénicas más intensas; podemos hacerlo más frecuente, pero utilizando productos adecuados para evitar irritar su piel.
También es habitual llevar a los perros a la playa, es sano y divertido; pero después debemos darles un baño con agua dulce para eliminar los restos de salitre y arena, con lo que evitaremos los molestos picores que pueden producirles.









