Como afecta el golpe de calor en tus mascotas

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Es uno de los mayores riesgos que corren nuestras mascotas en verano, debido a las elevadas temperaturas que existen en estas fechas. El golpe de calor o insolación es una subida de temperatura interna del cuerpo del animal, que puede llegar a ser mortal al no tener la misma capacidad humana para regular la temperatura de su cuerpo.

Los perros y gatos no pueden regular su calor corporal mediante el sudor, ya que no tienen glándulas sudoríparas extendidas en el cuerpo como poseemos los seres humanos; lo hacen a través de jadeos, por las almohadillas de las patas y del lamido de su pelo en el caso de los gatos. Cuando están sometidos a altas temperaturas y no son capaces de regularla, empiezan a consumir las reservas de azúcar y sales del organismo y, si no se solventa el problema pueden llegar a fallecer en cuestión de minutos.

Para evitarlo, es conveniente seguir algunas reglas: darles de comer a primera o última hora del día, tener siempre disponible agua limpia y fresca, evitar sacarlo a mediodía, no dejarlo nunca en un vehículo aparcado (aunque las ventanillas estén ligeramente abiertas); en los viajes, debemos hacer paradas periódicas y refrescarlo con paños húmedos. Es importante además evitar el ejercicio físico en horas de mucho sol y en los días de temperaturas extremas.

Hemos de tener especial cuidado en animales jóvenes o de avanzada edad, en los de capa oscura (absorben más calor), aquellos que tienen sobrepeso o que ya padecen una enfermedad.

Parásitos externos

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La llegada de la primavera y el verano, con temperaturas más cálidas, favorece la aparición de los parásitos externos o ectoparásitos: viven en la superficie del animal y se alimentan de su sangre; los más habituales son las pulgas y las garrapatas.

Las mordidas o picaduras de estos parásitos suelen ser extremadamente irritantes para las mascotas y causan serios problemas en la piel o incluso pueden ser portadores de enfermedades.

PULGAS


Son pequeños insectos succionadores de color marrón. Tienen tres pares de patas, dos de ellas adaptadas para dar grandes saltos, pueden saltar una media de 20 o 30 centímetros cada vez. Las especies más comunes que infectan tanto a perros como gatos son Ctenocephalides felis felis y Ctenocephalides canis.

El clima cálido y húmedo favorece su óptimo desarrollo, por lo que en algunas áreas geográficas el problema pasa de ser estacional a anual.

Las pulgas adultas viven toda su vida sobre el cuerpo del animal; se reproducen a las 24-48 horas de la infestación, y cada hembra es capaz de poner 50 huevos por día. Estos huevos caen al suelo o en su entorno (cama de la mascota, mobiliario,…) y darán origen a larvas que buscan sitios con humedad pero con poca luminosidad (sillones, alfombras, moquetas). Posteriormente se convierten en pupas dentro de un capullo, donde pueden mantenerse varios meses hasta encontrar hospedador.

Es posible que hasta que el número de pulgas sea considerable no nos demos cuenta de que nuestra mascota está infestada. Los primeros síntomas son picor e irritación de la piel: el motivo es que la saliva de estos insectos causa reacciones alérgicas en los perros. Aparte de pérdida de sangre e irritaciones cutáneas, las pulgas pueden ser las responsables de anemias, infecciones, y lo más peligroso, pueden ser vectores de agentes patógenos (Dipylidium caninum o tenia de ciudad).

En cuanto a los antiparasitarios, existen en el mercado actualmente una gran variedad tanto de productos como de presentaciones (comprimidos, pipetas, collares,…). Es indispensable el tratamiento tanto del animal como de su entorno, y combinar antiparasitarios que ataquen tanto a las formas adultas como a los huevos. Si optamos por tratamientos preventivos recordar aplicarlos de forma regular y no sólo en las épocas de máxima incidencia. Lo mejor es dirigirse a profesionales, nos recomendaran los más apropiados dependiendo del lugar y estilo de vida de nuestra mascota.

GARRAPATAS

Son pequeños parásitos de la familia de las arañas que se alimentan de la sangre de los animales a los que se adhieren. Físicamente, son como una pequeña bola gris o marrón con ocho patas, y van aumentando su tamaño cuanta más sangre chupan.

La infestación puede producirse en épocas de temperaturas cálidas y en cualquier lugar, pero principalmente en parques y sitios con vegetación; es recomendable examinar a nuestras mascotas habitualmente, sobre todo cuando han estado en lugares con hierbas altas y arbustos (revisarles principalmente cuello, orejas, pliegues de la piel entre patas y cuerpo, y entre las plantillas plantares).

Las principales consecuencias de la infestación son, a parte de la irritación cutánea, la producción de reacciones tóxicas (liberan toxinas en la sangre del huésped), y  la posibilidad de transmitir enfermedades graves (Babesiosis). Además, una infestación severa puede causar anemia en las mascotas.

Es muy importante la eliminación de las garrapatas en cuanto las localicemos para disminuir la posibilidad de transmisión de enfermedades: lo más recomendable es matarlas previamente (pulverizándolas con  insecticida), para posteriormente eliminarlas con unas pinzas; una vez extraídas, ha de lavarse la zona.

Evidentemente, lo mejor es la prevención. Existen muchos productos para este fin y debe ser nuestro veterinario el que nos indique cuál y con qué frecuencia utilizarlo; es importante, además examinar después del paseo a nuestra mascota; un buen cepillado diario también contribuirá a reducir el riesgo de infestación.


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